Los monitores de estudio son, sin duda, la parte más importante de la configuración de todo estudio - sin un sistema de monitoreo bueno, nunca se puede estar seguro exactamente de lo que se va a grabar al disco, o cómo tus mezclas se escucharán en otros sistemas y condiciones de reproducción.

El concepto de monitor de campo cercano

Monitores de estudio – queremos profundizar algo más, con esta guía online, en los „monitores de campo cercano“, que en general son tan necesarios para la escucha del material de audio registrado y mezclado en los estudios de grabación. ¿Pero qué es lo que diferencia a un monitor de campo cercano de un altavoz normal? Si echamos primero un vistazo a ciertos términos, todo será más sencillo de entender:

Monitor

La palabra monitor proviene del latín, y significa algo así como vigilar. Y como ya hemos comentado arriba, con un monitor de estudio queremos vigilar o controlar el sonido de una grabación y su tratamiento final.


Campo cercano

Cada espacio, al igual que cada sala de control y de grabación de un estudio, posee, debido a las reflexiones de sonido, su propia acústica. Cada pared, cada pieza del mobiliario o la naturaleza de cada superficie, influye en la acústica. De modo que la acústica en un estudio no optimizado acústicamente, resultará un factor difícil de calcular en la cadena de grabación, que debería ser lo más amortiguada posible. Pero como las propiedades acústicas del aire son las mismas en cualquier sala, se debería poder encontrar un espacio donde no se escuchen las reflexiones. Ese espacio, donde el sonido directo y el sonido reflejado de las distintas superficies no uniformes tienen el mismo nivel, se denomina radio de reverberación.

Radio de reverberación

Dentro del radio de reverberación domina el sonido directo, mientras que fuera del radio predomina el sonido reflectado. El tamaño del radio de reverberación depende de la acústica de la sala, y de la dirección de efecto de los altavoces. Cuanto menor es el volumen de la sala, y más fuerte sea reflejado el sonido de la misma, menor será el radio de reverberación. Además hay que tener en cuenta que el radio de reverberación en la reproducción de los altavoces depende de la frecuencia. Los altavoces dirigen fuertemente las frecuencias agudas, mientras que las frecuencias graves se dispersan en todas direcciones. El radio de reverberación es mayor en frecuencias agudas que en graves. El radio de reverberación se deja ampliar a través de la optimización acústica, y por medio de absorbentes y difusores. Los absorbentes disminuyen los ecos. Las reflexiones resultan así menos marcadas. Los difusores dispersan las reflexiones restantes de forma espacial, temporal y de fase. Las resonancias ofrecen con ello menor influencia en la coloración de la reproducción de los altavoces.

En fin, ¿Y qué tiene esto que ver con el campo cercano? No, te rías, pero ¡no tiene nada que ver con eso! El término monitor de campo cercano, realmente no ha sido correctamente escogido. Campo cercano y lejano son una característica del campo sonoro generado por la fuente sonora, y es independiente de la acústica de la sala. Se trata de un término de técnica de acústica y para el técnico de sonido es menos interesante. Sería mejor realmente el llamar a estos altavoces monitores de campo libre o directo. Pero con el paso de los años esta falsa terminología se ha ido imponiendo, de modo que vamos a aceptarlo y quedarnos con el nombre de monitor de campo cercano.

La idea del monitor de campo cercano está en proyectar en la posición de escucha el sonido directo de la mejor manera, es decir, dentro del radio de reverberación. Con ello las influencias de la sala pueden ser claramente minimizadas. En el rango de agudos y medios, esto funciona realmente bien. En rango de graves, el radio de reverberación en las salas típicas, y debido y su dispersión no direccional, es relativamente pequeño. Por este motivo, para el rango de graves es casi imposible establecer una posición de escucha dentro del radio de reverberación. Aquí dominan la imagen sonora las influencias de la sala, como las resonancias, especialmente cuando la sala no se a tratado suficientemente en rango de graves. Debido a la, en comparación, cercana posición de escucha, la construcción de los monitores de campo cercano es relativamente pequeña. Es muy típico encontrarlos con recintos Bassreflex y con altavoces de graves en tamaños de 4,5", 5", 6, 7" u 8“. Por causa de su reducido tamaño en volumen y en los drives, por principio ofrecen una más reducida respuesta en graves que los grandes monitores de sonorización. Pero por norma general, el rango de frecuencia que ofrece un monitor Bassreflex con altavoz de 8" es suficiente para la mayoría de las aplicaciones.

En relación con su construcción, los monitores de campo cercano no se diferencian mucho de los altavoces HiFi. Es más bien el concepto de sonido lo que hace la diferencia. El diseño de los altavoces HiFi suele enfocarse, en primera línea, a una estética atractiva. El oyente desea disfrutar de la música al máximo nivel posible. Agudos suaves y un grave fulminante es lo que frecuentemente se demanda en la reproducción musical. En el estudio, sin embargo, reina una filosofía de sonido diferente. En este caso no se trata de un sonido placentero, sino de la reproducción sin aditivos en la grabación y la mezcla. El técnico de sonido debe estar capacitado para valorar si la señal que graba y mezcla suena bien o no. El buen sonido, en el caso ideal, proviene desde la misma grabación, y no desde los altavoces. Solo de esta manera es posible realizar mezclas que suenen correctas no solo en la sala del estudio, sino también en cualquier otro sistema de reproducción. El ideal de sonido del altavoz de estudio es por tanto la neutralidad. Los altavoces deben presentar un sonido transparente. Entendemos por transparencia la reproducción no falseada de la señal. El cristal de una ventana normal es transparente, un vidrio de ornamento por el contrario falsea la vista. Los detalles desaparecen, a pesar que de se puedan apreciar las siluetas. Exactamente así hay que entender transparencia también en relación con Audio.

Los monitores de campo cercano, hoy en día, en su mayoría se construyen todos activos. El altavoz pasivo ya ha quedado prácticamente obsoleto. ¿Pero dónde está la diferencia?

Los altavoces pasivos no disponen de ampliación propia. Para poderlos hacer trabajar, por tanto, necesitan adicionalmente un amplificador apropiado. El separador de frecuencia, responsable de la distribución de las frecuencias agudas y graves, va integrado directamente en el mismo altavoz. Las correcciones de señal, por tanto, deben realizarse desde el mismo amplificador. Esto, puestos a comparar, lo hace más caro, y aunque solo se compongan de bobinas y condensadores, su construcción no es tan trivial. Al menos cuando el separador de frecuencia no debe afectar negativamente para el sonido.

En los altavoces activos el separador de frecuencia se encuentran en la etapa de amplificación, de modo que la posible correcciones son mucho menos complicadas de aplicar. La construcción de los filtros se realiza con componentes de amplificación activos, que hoy en día son mucho más económicos. Los problemas de fase en relación con la frecuencia de corte se controlan mucho mejor con filtros activos. Los amplificadores se encuentran integrados en los mismos altavoces. Por norma general cada chasis posee su propio amplificador. El separador de frecuencia, la etapa y el chasis, pueden ser ajustados entre sí de la forma más óptica por el mismo fabricante. En un altavoz pasivo, al menos el amplificador va a ser desconocido para el fabricante. En definitiva, los fabricantes son capaces de realizar altavoces de gran calidad de construcción activa con menores costes.

Ángulo de dispersión

Teniendo en cuenta que nos sentamos cerca de los altavoces, los monitores de campo cercano deben poseer un ángulo de dispersión muy ancho, donde el rango de frecuencias debería cubrir todas direcciones de la forma más homogénea posible. El radio de captación de trabajo del técnico de sonido (situado delante de la mesa de mezclas e inclinado cómodamente hacia atrás sobre su sillón), en relación con pequeñas cajas, en su mayoría posicionadas detrás del puente de medidores, es bastante ancho. Y por tanto las propiedades sonoras de los altavoces dentro de este radio, dentro de lo posible, no debería variar.

Respuesta de impulso

Los buenos amplificadores y altavoces destacan por poseer una buena respuesta de impulso y una reacción mínima de sobreimpulso. Pero reproducir un impulso en forma de aguja sin saturación es algo que cuesta alcanzar a un altavoz pequeño. La pesada y elástica masa de la membrana del altavoz y la bobina siguen oscilando a continuación. Lo remarcado que sea este efecto y la frecuencia de resonancia que presenta un altavoz influyen decisivamente en su sonido. En este sentido, cada fabricante de altavoces sigue sus propias estrategias, por ejemplo con el posionado del altavoz de graves en la caja de determinada forma para conseguir un comportamiento más homogéneo. El mayor problema son las transiciones de frecuencia desde el altavoz de graves al de agudos. Viendo que la frecuencia de cruce está situada en un rango audible, las transiciones de frecuencia deben manejarse por un filtro con alta precisión, típicamente a 24 dB/octava. En el ámbito de los monitores de campo cercano se han impuesto los altavoces de dos vías, porque estos precisan únicamente una frecuencia de corte. Otra de las ventajas: Los altavoces de dos vías pueden combinarse con Subwoofers para cubrir las frecuencias más bajas de graves (sistemas Surround).

Distorsión/ THD

Una mínima distorsión es otro de los criterios de calidad para un altavoz. Estas suelen afectar más en rangos de graves y medios que en rangos de agudos. En los diagramas se representa a menudo el nivel del segundo armónico, del tercer armónico junto con el resto de ruido no armónico (THD & Noise). La distorsión armónica, que marca también el sonido de guitarra distorsionada, genera armónicos que no se encuentran realmente en la mezcla. Las grabaciones de música romántica de piano, por ejemplo, registrada a nivel bajo y con la tapa del piano de cola cerrada (o también en solos de trombón), revelan distorsiones armónicas.

Construcción

La construcción de un monitor de estudio debería en cualquier caso evitar los cantos pronunciados, donde el sonido podría dispersarse (difracción). Por este motivo muchos recintos de altavoz poseen los cantos redondeados. Especialmente los Tweeters son incorporados a la carcasa en forma de embudo, de manera que las ondas sonoras se repartan de manera regular, permitiendo al mismo tiempo un amplio ángulo de dispersión. Para los monitores de estudio se descartan fundamentalmente las clásicas rejillas de tejido.

El monitor de estudio ideal posee la más amplia superficie frontal, mejor por tanto integrado en el mismo plano de la pared, para evitar una „cortocircuito acústico“ (quien ha escuchado un altavoz no acoplado a la carcasa sabrá de lo que hablo). Este tipo de construcción solo se encuentra en los estudios de grabación profesionales con grandes monitores de campo difuso, capaces de reproducir frecuencias por debajo de los 60 Hz sin distorsiones.

Los monitores de campo cercano deben posicionarse proyectando libremente en la sala, y pueden reforzarse y ajustarse en combinación con sistemas de graves. En los pequeños monitores de campo cercano encontramos dificultades en la reproducción de frecuencias graves, porque estas se proyectan igualmente hacia delante y hacia atrás. Esto conlleva reflexiones audibles. El posicionar las cajas sobre una estantería puede generar resonancias atronadoras.

Diseño y conceptos de cajas

A primera vista, la mayoría de los altavoces para monitorización pueden parecer muy similares en diseño, sólo encontraremos diferencias cosméticas, aparte de las diferencias de tamaño. Pero por supuesto, en realidad hay muchas diferencias entre los distintos modelos, y debes familiarizarte con las características y especificaciones clave, antes de decidir qué altavoces son los más indicados para ti.

Bafle infinito o Reflex

Hay dos tipos principales de diseño de monitores de estudio, el de bafle infinito y el réflex. El diseño de bafle infinito tiene una caja cerrada, mientras que el réflex tiene una cavidad abierta, por lo general, en la parte posterior, y existen pros y contras en ambos diseños.

Los diseños de bafles infinitos o cerrados, albergan sus drivers en un ambiente controlado - el aire dentro de la caja tiene que ser comprimido o expandido para permitir que los drives se muevan. Esto ayuda a crear una respuesta de fase suave, y como tal, valorada por muchos ingenieros. Sus inconvenientes se pondrán de manifiesto, en particular, con las frecuencias bajas, ya que el driver de baja frecuencia o woofer, tiene que trabajar duro contra la alta resistencia del aire dentro de la cabina, y por este motivo este tipo de altavoz tiende a sufrir una respuesta de graves limitada.

Las más comunes cajas reflex, hacen uso de sus características semi-abiertas, permitiendo un mayor flujo de aire hacia dentro y fuera de la cabina, que a su vez permite que el woofer se mueva más libremente. La mayoría de los fabricantes también ajustan la longitud y el diámetro del puerto y las dimensiones interiores de la cabina para aumentar las frecuencias más bajas. El objetivo final de un altavoz para monitorización, es proporcionar una respuesta plana y exacta de su señal de entrada, de modo que una respuesta de graves excesiva, debido a un diseño incorrecto o una mala colocación de los puertos, es lo menos ideal de todo, y es todo un reto establecer ese delicado equilibrio.

Pasivos, amplificados o activos

Éste es un tema importante de comprender y es un área a menudo rodeada de confusión. El monitor de tipo pasivo había sido el único disponible en el mercado durante muchos años, y requiere el uso de un amplificador externo para incrementar la señal de audio hasta un nivel suficiente como para alimentar los conos de los altavoces o drivers. Antes de alcanzar los drivers, la señal de audio se hace pasar a través de un filtro separador de frecuencias pasivo, también llamado crossover, que divide y reparte las frecuencias más bajas al woofer y las frecuencias más altas al tweeter. La frecuencia en la que se divide la señal se llama el punto crossover, que en un sistema de 2 vías (del que hablaremos más adelante) está típicamente en algún lugar alrededor de 2 kHz.

Se debe tener especial cuidado al emparejar un amplificador a unos monitores pasivos - la mayoría de las personas son conscientes de que pueden dañar sus monitores con un amplificador que sea demasiado potente, pero, de hecho, un amplificador que ofrezca poca potencia puede ser más peligroso. Esto se debe a que un amplificador de baja potencia, puede fácilmente salirse fuera de headroom en momentos con un elevado pico de señal saturado repentino, y los drivers son más susceptibles de ser fulminados por este tipo de distorsión a un nivel relativamente modesto, que por un volumen superior con una señal limpia. De la misma forma que los neumáticos de un coche no están cubiertos por la garantía si tienes un pinchazo, los altavoces no están cubiertos por la garantía si los revientas -¡así que ten mucho cuidado! En general, debes apuntar a un amplificador cuya potencia nominal RMS por canal al menos alcance, o mejor supere ligeramente la potencia de programa del altavoz, en relación con la impedancia del altavoz. Esto supone que el fabricante utilizará parámetros sensibles para medir la potencia de programa, por lo que en caso de duda, utiliza la calificación RMS del altavoz y ve un poco más allá con la potencia del amplificador. Puedes encontrar más información acerca de estas especificaciones en la sección de terminología de esta guía.

Los tipos de altavoces activos y amplificados, a menudo se confunden entre ellos. Un monitor amplificado se describe mejor como un monitor pasivo con un amplificador y el circuito de filtro crossover pasivo, descrito anteriormente, integrado en su interior. Las principales ventajas sobre un sistema pasivo son las de ofrecer una configuración más simple, mejor correlación de amplificador-altavoz (en un altavoz bien diseñado), y distancias de cable de altavoz más cortas.

El monitor activo es cada vez más y más popular en los estudios, y se diferencia de los monitores amplificados y pasivos de dos modos - en primer lugar, el crossover contiene circuitos activos que típicamente operan a nivel de línea y permiten un control más fácil y más preciso de la señal. En segundo lugar, las señales separadas son enviadas a múltiples amplificadores, cuya salida se envía a continuación a los drivers pertinentes. Esta separación de los sistemas dentro de un único recinto, permite una mejor y más eficiente correlación con el amplificador, y un control más preciso e independiente sobre la división de la señal.

¿Cuántas vías?

En términos generales, los monitores tienen dos o tres drivers para que puedan gestionar de forma más efectiva el espectro de frecuencias. Los sistemas de 3 vías incluyen un woofer, un altavoz de medios y un tweeter, para manejar los graves, medios y agudos respectivamente, mientras que los sistemas de 2 vías dejan que el woofer se encargue del rango bajo y medio. En la mayoría de los casos, un diseño de 3 vías supera a un sistema de 2 vías similar, sin embargo, esto no es siempre el caso - el coste adicional asociado a la producción de crossovers de 3 vías y amplificadores adicionales, puede forzar a los fabricantes a escatimar en otros componentes. ¿Un consejo? ¡confía en tus oídos! A veces te encontrarás con diseños de 2 vías que tienen dos drivers de baja frecuencia - éstos operan en tándem y se utilizan simplemente para extraer más bajos desde un tipo de caja determinado (que produce resultados similares a los de un solo driver, con la combinación del área de superficie de los dos conos), o en una configuración DAppolito, con uno a cada lado del altavoz de agudos lo que adicionalmente mejora la dispersión. Por último, existen diseños de 1 vía -éstos no son exactamente hi-fi, pero están diseñados para ser utilizados como una referencia secundaria y para darte una idea de cómo sonaría tu mezcla en un sistema típico doméstico. Los 5C de Auratone son un clásico de este tipo, y aunque llevan largo tiempo descontinuados, existen equivalentes modernos.

Configuración y posicionamiento

Las ondas sonoras que se desplazan desde el eje central del altavoz, deberían llegar de forma directa a los oídos del técnico de sonido. Para ello podemos servirnos de unos soportes de trípode para altavoz, o también recurrir al montaje mural o en el techo de los altavoces. El posicionamiento sobre la mesa o de forma similar, por norma general, no es recomendable.

Los monitores de campo cercano se deben emplazar de manera que el oyente no capte de lleno las primeras reflexiones. La superficie de la mesa de mezclas también actúa en cierta medida como superficie de reflexión, sobre todo cuando se posicionan sobre la barra de medidores de la mesa (ver foto 1). Lo correcto es colocar los monitores detrás del puente de medidores a una altura correcta, de manera que el sonido directo alcance el punto de escucha libremente (ver foto 2). El puente de medidores hará entonces de pantalla contra las reflexiones que, de otro modo, se proyectarían desde la consola.

En el posicionamiento de los monitores se debe además prestar atención a que la separación de estos con las paredes u otras superficies reflejantes sea la misma en ambos (valor a). Los monitores deben colocarse, bien lo más alejados posible de las paredes, o bien muy cerca (los altavoces con recintos Bassreflex que posean el puerto de salida de aire detrás, deben respetar una separación de aproximadamente unos 10 cm de la pared). En principio, se supone que las reflexiones de las paredes con recorrido más largo, llegan claramente más débiles al punto de escucha, y con ello son también menos perjudiciales. Pero en la práctica, este criterio lamentablemente no se cumple suficientemente. La mayor separación repercute en cancelaciones, especialmente en las frecuencias graves. Por otro lado las frecuencias graves son difíciles de absorber de forma efectiva. Esta es una desventaja de esta variante de posicionamiento.

La segunda filosofía nos dice que las cancelaciones en un posicionamiento más cercano a las paredes son incluso más marcadas, pero en un rango de frecuencias un poco más alto, y allí es más fácil combatirlas con absorbentes estándar. Con la colocación más cercana a las paredes, por norma general, se produce una implementación de graves de unos 6dB (en las esquinas incluso hasta 18 dB). Esto significa también una desventaja en esta variante de posicionamiento. Por este motivo muchos monitores activos poseen un ecualizador de corrección de sala con el que se puede compensar este efecto.

Finalmente, el optar por una u otra variante, dependerá naturalmente del espacio del que se dispone. Si tienes espacio suficiente para ambas variantes, lo mejor es experimentar hasta encontrar la posición que ofrece los mejores resultados.

Posicionar cerca de 1 m delante de la pared, con al menos 0,5 m de separación. Si reducimos esa distancia (sobre todo muy notable en esquinas), se producirán implementaciones de graves que pueden desfigurar la imagen sonora. Como consecuencia de esto también pueden resultar mezclas que en otros sistemas y condiciones se aprecien flojas y sin fundamento. La separación entre los altavoces y el punto de escucha debe quedar entre 0,7 m y 2,0 m. Las distancias más largas solo son efectivas con monitores bastante más caros, de medios (2 hasta 3 m) o de campo lejano (3 bis 5 m).

Los monitores deben orientarse con el mismo ángulo respecto al oyente, de manera que el centro del ángulo de dispersión de los Tweeters y la parte posterior de la cabeza del oyente formen un triángulo equilátero (el llamado triángulo de escucha).

El volumen de escucha correcto

Una cosa está comprobada: El camino más seguro a los daños en el sistema auditivo, es el escuchar con regularidad a volumen demasiado alto. ¿Pero qué volumen es demasiado alto? Uno podría quizás preguntarse, ¿dónde encontrar unos monitores que me satisfagan completamente a bajo o medio volumen? Un viejo dicho de los estudios de grabación dice que: Todos las mezclas musicales que suenan bien en un monitor crítico y transparente a baja o media potencia, harán buena figura también en el más potente de los equipos de discoteca.

Conclusión: El que escucha a volumen bajo hasta medio, cuida sus oídos y mantiene al mismo tiempo un buen criterio en relación con su producción. Los volúmenes altos enturbian la capacidad de juzgar. Si un instrumento está bien afinado, una cantante dará el tono correcto, ¿el sonido es limpio, o satura?

De vez en cuando el realizar una escucha a volumen alto puede tener sentido, si por ejemplo se quieren juzgar frecuencias de forma detallada en relación con un instrumento individual, y trabajar con un ecualizador, o variar detalles de efectos como reverberación, Flanger, o en la mezcla para examinar el balance del sonidos en vivo con hall. También cuando se trata de juzgar el comportamiento rítmico de un músico, se puede subir un poco el volumen.

Pero en cualquier caso el oído humano es sensible al volumen de forma diferente dependiendo de las frecuencias. En el rango de frecuencias medias, a cerca de 1 kHz, la sensación de volumen es bastante más sensible. Las curvas muestran también que esas diferencias a mínimo volumen están fuertemente marcadas. En el sector de HiFi se recurre por ello los circuitos de Loudness, para adaptar las frecuencias a la sensibilidad del oído. En el estudio no se emplean circuitos de corrección de frecuencia para la valoración objetiva del sonido. El conocido técnico de sonido Bruce Swedien (Michael Jackson) recomienda: Como mejor se escucha es a cerca de 83 dB. Con ese nivel la sensibilidad del oído es más homogénea.

Subwoofers

Los subwoofers son usualmente asociados con las configuraciones de sonido envolvente, pero los llamados sistemas 2 .1, son hoy en día muy comunes. La adición de un subwoofer a la configuración asegura una buena reproducción de las frecuencias de gama muy baja, dejando que los monitores principales o satélites hagan frente al resto del espectro. Al igual que con los monitores principales, se debe tener cuidado con la colocación de los subwoofers, y un aviso acerca de esto debería venir con la unidad (y eventualmente también algunos archivos de audio de testeo). La necesidad o no de incorporar un subwoofer, dependerá en gran medida del tipo de música en la que estés envuelto. En un conjunto de Rock estándar, un subwoofer no va a tener un papel predominante, pero en producciones de músicas Dance es muy difícil saber, sin uno a mano, lo que está pasando en el extremo más bajo de frecuencias. Si estás considerando la adición de un subwoofer a tu sistema, ten en cuenta cómo va a estar conectado, en particular si tiene su propio crossover y si es fácil de aplicar un bypass - algunos subwoofers requieren equipo adicional para poder ofrecerte estas funciones.

Conclusión

El mejor monitor de estudio, es aquel al que uno está acostumbrado. Pero el que comienza en el mundo de las mezclas, debe tarde o temprano familiarizarse con algún modelo para conocer a fondo sus cualidades de escucha. Se puede recurrir a los consejos de los más expertos en relación con el posicionamiento y el espectro de aplicaciones. Pero hay algo importante: Hay que querer de corazón a tus monitores ...

Recuerda siempre que es una buena idea darle a tus oídos algún tiempo para adaptarse a los nuevos monitores, y que necesitarás un poco de tiempo para acostumbrarte a ellos, sobre todo si usualmente utilizas altavoces de alta fidelidad, en cuyo caso tus nuevos monitores probablemente te suenen más duros de lo que estás acostumbrado.